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Grande École, impresiones Print E-mail
Friday, 12 January 2007 09:33

Por Diana Arroyo

Image Me senté en la sala de cine, con un poco de frió pero no demasiado, buscando un puesto estratégico, que inmediatamente perdió su encanto cuando alguien mucho más alto se sentó en frente.  Ya era demasiado tarde, todo estaba lleno; sin nada que hacer adopto una posición un tanto incómoda, pero que más da, con tal de ver… 

Habiendo perdido la costumbre de visitar estos lugares, me reencontré, como quien se encuentra con un viejo amigo, con la pantalla gigante y sonido dolby digital, las hileras de asientos con agujeros para meter vasos de soda (que te brindan la posibilidad de ser levantados para crear un “mood” mas romántico con tu pareja); en fin  todo lo que hace de una ida al cine una experiencia sumamente particular (te guste o no).



Como decía, habiendo perdido esta costumbre debido a varios chascos, me era un poco raro encontrarme en este lugar, rodeada de gente que aumentaba mi leve agorafobia, todo en pro de mi intriga por una película anunciada como prohibida por ser muy fuerte para el público panameño (acompañada de un afiche un tanto sugestivo).  Al leer el e-mail que me enviaron con una nota de prensa explicativa de la cancelación de su proyección en nuestro país, la curiosidad me invadió.  ¿Qué hay en esta película, que debe ser prohibida en medio de tantos “Saws”, “Hostales” y “Casinos Royales”? ¿Será “gore” al más puro nivel, con descuartizamientos, sangre por todos lados y las torturas más horribles jamás imaginadas por una mente perturbada con visiones de violencia extrema; orgías desmedidas dignas de una porno de las fuertes, con secreciones y inserciones por lugares inimaginados, multiplicados y con seres y objetos de cualquier tipo?

Aclaro que no soy fanática de nada de esto (para mantener limpia mi imagen moral ante esta sociedad que me desconoce).

Para estar segura de no estarme exponiendo a algo que no toleraría, hice un pequeño “research” en la web, y me di cuenta de que nada de lo que mi mente retorcida había imaginado era, y un poco mas relajada decidí dejarme llevar por mi curiosidad, casi segura de que no mataría al gato.

Llegué y pasó todo lo antes mencionado (la pantalla gigante, la agorafobia, etc.).   La película avanzava y no hallaba las escenas de violencia o sexo desmesurado que provocarían la indignación de los presentes, a decir verdad no encontraba mucho en ésta película “demasiado fuerte” para ningún tipo de público, con un “criterio formado”, y eso sí, mucha tolerancia, principalmente por las preferencias sexuales ajenas.

En su lugar me encontré con actuaciones un tanto flojas, pero tampoco insoportables; escenas de sexo filmadas con una gracia definitivamente planificada, casi coreografiadas para simular realismo o tal vez para darle al realismo un poco de poesía. Temas de fondo que salían a la superficie pero no profundizaban, muchas ideas, muy buenas, preguntas y críticas sociales dignas de un análisis que, si bien no recibieron en la cinta, pretenden generarlo posteriormente en los que la vieron.

La trama no es nada caótica ni escandalizante al extremo; el racismo, la intolerancia y el despotismo se mezclan con la homosexualidad, los celos y un poco de amor.
 
No ríes a carcajadas, no lloras, no hay emociones demasiado fuertes, pero tampoco te duermes ni te dan ganas de salirte de la sala, o por lo menos a mi no me dieron.

Se termina la película, con un final abierto nada impactante y cuando prenden las luces me quedo sentada unos segundos mas esperando aquella escena insoportable que produjo su supuesta cancelación en las salas de cine.

Hay que aceptar que en nuestro país cintas de este tipo (no hollywoodenses, ni extranjeras hechas por Almodóvar) no tienen ni mucha proyección, ni mucha acogida, y es por esto que no me decido entre si fue una excusa poco rebuscada, o una genial técnica de mercadeo, su supuesta censura.

Ahora bien, no sé los motivos detrás toda la polémica, la cancelación, los medios, la campaña, el escándalo  y ahora su vuelta triunfante a las salas de cine de nuestro país, y no me meto en aguas que no conozco, simplemente opino que no contiene nada que no se sepa que pasa, nada oculto, extraño o terrorífico que vaya a contribuir a la decadencia de una sociedad que día a día demuestra que siempre se puede ir mas abajo.


Grande École
Dirección: Robert Salis
Actuación: Gregori Baquet, Alice Taglion, Jocelyn Quivrin, Elodie Navarre.
País: Francia
Duración: 1h 50mn
En Cartelera

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Last Updated on Friday, 12 January 2007 11:31
 
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