| 1903 una encrucijada entre el águila y la gaviota |
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| Monday, 23 October 2006 19:16 | |||
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Por Ricardo Arturo Ríos Torres
Nuestro poeta Ricardo Miró, el dulce visionario, le cantó a las gaviotas, aves marinas que aman los grandes espacios oceánicos, así también somos los panameños, tenemos el alma de rosa y músculos de acero, amamos la libertad y la independencia, el poder decidir por nosotros mismos. Por eso nuestra nación con quinientos años de historia, tiene una constante que la caracteriza, la épica de la esperanza, actuamos con dignidad y autenticidad. Quibián, Urracá, Bayano, Felipillo, José Domingo Espinar, Tomás Herrera, Justo Arosemena, Santiago de la Guardia, Pedro Prestán, León A. Soto, Victoriano Lorenzo, Belisario Porras, Guillermo Andreve, Octavio Méndez Pereira, Sebastián Tapia, Polidoro Pinzón, Floyd Britton, Ascanio Arosemena y muchos otros nos legaron con su ejemplo y sacrificio la voluntad colectiva de luchar con perseverancia por la vigencia plena de los derechos y aspiraciones que hacen de Panamá una comunidad de intereses con un claro sentido de pertenencia. Los panameños hacemos de cada pena un estandarte. Asimismo en el difícil, doloroso y traumático parto del ser nacional panameño, las águilas imperiales nos asedian (España, Inglaterra, Francia, Estados Unidos) con el afán de apoderarse de una ruta estratégica de impacto mundial. Y así en 1903 entran en colisión dos fuerzas antagónicas, definidas durante todo el siglo XIX. Los Estados Unidos con su poder expansionista de dominio territorial del Mar Caribe y del Pacífico Norte, y Panamá con su deseo manifiesto de organizar políticamente su unidad nacional. Con el Destino Manifiesto, la Doctrina Monroe, el Gran Garrote, la Diplomacia del dólar consolidan los vastos espacios de sus águilas imperiales. La Conquista del Oeste los lleva hasta el Pacífico apoderándose de inmensos territorios desde Texas hasta la California; toman posesión de Cuba, Puerto Rico, Las Filipinas, Guam y Hawai. Compran Lousiana, Alaska y la Florida. Con el Tratado Mallarino-Bidlack de 1846 controlan el Istmo de Panamá y hacen el Ferrocarril Transístmico. Surge el Incidente de la Tajada de Sandía (l5 de abril de 1856) y se dan once intervenciones estadounidenses en el Istmo durante todo el siglo XIX. Al Coloso del Norte sólo le falta hacer su canal por Panamá, armar su rompecabezas geopolítico y dar el jaque mate con su poder imperial a la Patria Grande de Bolívar. Panamá en 1821 se independiza de España y se une voluntariamente al sueño de Bolívar, a la Gran Colombia (Venezuela, Nueva Granada, Ecuador). Los panameños habíamos participado activamente en los batallones que luchaban por la libertad de la América criolla. José Domingo Espinar se distinguió como Jefe del Estado Mayor de Bolívar, fue su secretario privado y médico. Disuelta esa comunidad política se dan los intentos separatistas de 1830, 31, 40. Se organiza el Estado Federal de Panamá de 1855 a 1885, se protesta contra el centralismo colombiano con el Convenio de Colón de 1861. La Guerra de los Mil Días (1899 – 1902) une a los istmeños contra el conservatismo bogotano. Belisario Porras y Victoriano Lorenzo, con Carlos A. Mendoza, Eusebio A. Morales, Domingo Díaz son los adalides de un movimiento independentista, truncado por El Coloso del Norte que necesita, sin demoras, un canal. . Se da el rechazo del Tratado Herrán-Hay en 1903, simultáneamente Philippe Buneau Varilla y los patriotas del Istmo sienten la urgencia de una acción redentora. El francés quiere salvar, por lo menos, cuarenta millones de la inversión del fracasado proyecto de Ferdinand De Lesseps. Actúa astutamente entre Washington y Panamá, al favorecer siempre los intereses estadounidenses. Manuel Amador Guerrero y José Agustín Arango liderizan a los conservadores del Istmo y conspiran para lograr la separación de Colombia. El águila imperial con Teodore Roosvelt y John Hay se aprovechan de las circunstancias y nos imponen El tratado Hay - Buneau Varilla (1903) con la cláusula de perpetuidad y la creación del enclave colonial de la Zona del Canal. Son los tiempos del Panamá Cede.. El tres de noviembre de l903 surge la República de Panamá, con una soberanía mediatizada. I took Panama declara Teddy Roosvelt, el águila imperial con sus feroces garras atrapa a la indefensa gaviota. Pero desde ese instante trágico miles de gaviotas en bandada y en raudo vuelo, durante 97 años picotean las alas del águila y la derrotan, la perpetuidad sólo les duró un suspiro en el devenir infinito del tiempo. La historia oficial deliberadamente ha desconocido a los verdaderos protagonistas del Acto Separatista de 1903. Los generales Esteban Huertas y Domingo Díaz acuerdan una alianza estratégica para asegurar el respaldo de la masa liberal del arrabal santanero al movimiento novembrino. Esteban Huertas no confiaba en la dirigencia conservadora y los hechos le dieron la razón. Al desembarcar las tropas colombianas en Colón los conspiradores dejan solo a Manuel Amador Guerrero y en esa tarde de grandes decisiones, llega al cuartel de Chiriquí una manifestación popular encabezada por Domingo Díaz. Esteban Huertas les entrega las armas y se constituye el ejército nacional que defenderá los ideales separatistas. Los liberales panameños durante la Guerra de los Mil Días habían derrotado a las fuerzas colombianas, la intervención de los Estados Unidos impidió el triunfo istmeño. Era más cómodo negociar con Colombia el canal, pero las contradicciones internas agudizadas por sus conflictos políticos los llevan a rechazar el Tratado Herrán- Hay el 12 de agosto de 1903. Y en ese momento crucial, los istmeños que durante todo el siglo XIX manifestaron su determinación de ser independientes, actuaron con prontitud, se dio la encrucijada entre el águila y la gaviota. Al celebrar la institucionalidad republicana de la nación panameña, los panameños orgullosamente podemos proclamar que a la perpetuidad impuesta por las águilas imperiales, nosotros con tenacidad y patriotismo le dimos fin con una épica que aglutinó a distintas generaciones. Ahora son muchos los retos que debemos afrontar pero con la firme decisión que superados los impedimentos del ayer, hoy con una juventud inteligente y profesionalmente capaz haremos del Siglo XXI la patria que todos queremos. Así lo expresó el poeta Ricardo Miró, con un verso, vigoroso y sonoro, vaticinó la angustia de la carne y el oro amasados con sangre por la raza futura (9 de enero). Las gaviotas vencieron al águila... Panamá, noviembre de 2006.
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| Last Updated on Monday, 23 October 2006 19:17 |