Culturaplus
Contenido

Reflexiones Patrióticas Print E-mail
Monday, 23 October 2006 19:20

Por  Ricardo Arturo Ríos Torres

Somos la Nación más vieja de Tierra Firme (Siglo XVI), desde Alaska a la Patagonia, y una República
institucionalmente joven (1903). Panamá en quinientos años de un devenir existencial fascinante desarrolla un activo proceso de interfecundación cultural. La Nación Panameña existe como una comunidad de intereses desde el siglo XVI, es la hija natural de un parto difícil, doloroso y traumático. Son muchos nuestros padres, y aunque hemos sido violados en distintas ocasiones en nuestra integridad territorial  conservamos la virginidad emocional de una auténtica razón de ser que se fundamenta en nuestra Dignidad.

Las afinidades culturales y espirituales nos dan  un real sentido de pertenencia. El Arte, el Folclore y la Literatura son la fuerza permanente de la identidad raizal del panameño. Una personalidad sumativa de múltiples herencias nos caracteriza, somos muchos panameños en uno, vivimos en armónica conjunción de actitudes y conductas casi siempre paradójicas. Somos una individualidad colectiva, en nosotros existen varios pueblos al mismo tiempo. En el Istmo conviven distintas patrias en una identidad compleja y heterogénea, somos la síntesis de diferentes etnias. La singularidad de Panamá es su pluralidad y mestizaje. Panamá es tierra de ambigüedades, de metáforas exóticas, somos hijos del conflicto y la contradicción.  Conciliamos la diversidad en una acción de mutuo respeto y tolerancia. Somos una nación multicolor, multilingüe, pluricultural. Los panameños tenemos el alma de una rosa y músculos de acero. El aporte de lo divergente es lo sustancial de la Patria de José Domingo Espinar, Tomás Herrera, Justo Arosemena, Santiago De la Guardia, Victoriano Lorenzo, Belisario Porras y muchos otros.

La Nación Panameña es un laberinto de raíces compartidas. Somos una esponja que recibe las aguas bautismales de todas las latitudes, aquí se licúan y destilamos una entidad aluvional con personalidad propia. Lo que crece en nuestro suelo tiene huellas muy sensitivas. Nuestro periplo se inicia desde hace quinientos años mucho antes de que existiera Wall Street y la Nueva Granada. Distintas águilas imperiales han tratado de someternos pero nuestra determinación por la libertad e independencia marcan el devenir histórico de la Patria de Quibián, Urracá y Bayano.
Los panameños de manera permanente  cuestionamos  la presencia  de todos los imperios. En la Historia Nacional nada hay de qué avergonzarnos, nada que excluír. Nuestra historia es el aprendizaje del infortunio, nunca hemos permitido que nos venza el dolor ni el odio.  Panamá cicatriza sus heridas con nuevas esperanzas. Nuestro proceso creativo es constante.

En l903 coinciden los intereses de Francia por recuperar parte de su fracasada empresa, Colombia quiere  hacer su negocio con la venta del Istmo, Estados Unidos ambiciona  su canal y los panameños consolidar nuestra nación políticamente. Se da la encrucijada entre  los piratas y un pueblo que lucha por su soberanía.

El Acto Separatista de1903 lo legitima la masa popular liberal dirigida por el General Domingo Díaz, Guillermo Andreve, Carlos A. Mendoza y Eusebio Morales en alianza con Esteban Huertas. Surge el primer ejército nacional panameño dispuesto a vencer, una vez más, a las fuerzas invasoras colombianas, ya los habíamos derrotado en innumerables combates durante la Guerra de los Mil Días. Al celebrar jubilosamente nuestro Centenario como República rechazamos la versión idílica de Olmedo Beluche de un matrimonio feliz con Colombia y lo peor, ignora la existencia de la Nación Panameña. Rechazamos la tesis de Ovidio Díaz cuando afirma en un desconocimiento abismal que fuimos la creación de un sucio negocio de Wall Street. Ambos distorsionan las fuentes bibliográficas, les falta el manejo científico de la hermenéutica y la heurística, ambos coinciden en su posición fundamentalista en los estudios históricos.Aspiramos a un nacionalismo ético, reflexivo y cuestionador de nuestra dinámica existencial. El compromiso  colectivo es  hacer nuestro futuro a través de un Acuerdo Nacional Histórico con gobiernos fundacionales que desarrollen políticas institucionales de cara al pueblo. Con decisiones gubernamentales solidarias con los intereses del país y respetando el derecho a disentir. Para los  panameños es imperativo  estar por encima de los egoísmos y mezquindades partidistas, actuar con decoro e integridad pensando en el bienestar común, ese es el reto ante el nuevo milenio.  

Panamá, noviembre de 2006


Nota. Recomendamos nuestro libro Los Rostros del Tiempo para ampliar la información correspondiente. Se puede consultar en la Biblioteca Nacional y se puede adquirir en Exedra y Ribasmith.

 

Comentarios (0)Add Comment

Escribir comentario
Tienes que estar logueado para escribir un comentario. Puedes registrate si no tienes ya una cuenta creada.

busy
Last Updated on Monday, 23 October 2006 19:21
 
Banner
Banner
Banner

Partner sites: Arteplus.net | Panamaplus.net
Sponsored by Altenia

Legals | Contact