| Luz y sombra de la percepción |
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| Monday, 27 August 2007 12:32 | |
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Luz y sombra de la percepción Ernesto Endara “El grave problema fue que no se establecieron instituciones que limitaran el poder del estado y limitaran la posibilidad de daño que el estado y los políticos pueden hacer” Martin Krause El pueblo capta en el aire el perfume (esto de “perfume”es un eufemismo) inconfundible de la política; es un olor fuerte que emana, que otro remedio, de los políticos. Los ciudadanos (los que no se babean por los asesinatos y violaciones carnales del momento) pasan la mano sobre las noticias del periódico y sienten el temblor del pudín fermentado que se cierne sobre los ingresos y egresos de la nación. Los discutidores de café y los hacedores de apartes en las fiestas, creen poder tocar hasta las glándulas por donde circulan los convenios de oscuras maquinaciones. ¿Qué comemos que adivinamos? Tengo la sospecha de que la sopa de ñajú tiene algo que ver con esto. Hacía tiempo no la probaba. Hace un par de semanas tomé una y de pronto, ¡fuácata! comencé a escribir como un Nostradamus de Guachapalí. Mis sospechas fueron echando músculos, mi simplona malicia creció como un tamboril al que le rascan la panza. Mi entendimiento se siente como un juez. ¿Qué ha pasado? Nada, que estoy lleno de percepciones. Ah, la percepción. La percepción es el temerario adivino que todos llevamos dentro. Necesitamos pruebas (nunca el Presupuesto Nacional ha sido tan gordo y nunca tan flacas las obras del Gobierno) como tomarles fotos con las manos en la masa. Pinchar teléfonos, incautar documentos secretos, sacar copias de todas las entradas secretas (no hablo de puertas sino de dinero: la deuda externa aumentó en más de mil quinientos millones) y sus correspondientes salidas hacia bancos lejanos. Necesitamos, necesitamos pudor y que la conciencia no sólo sea el temor a la policía, como clamaba Voltaire. Mi percepción se hace fuerte y atrevida. Grita dentro de mí: «¡Por los mil demonios, cómo y cuánto roban en este pais!… y con total impunidad. ¿Cómo lo hacen? No tengo la más puta idea. Será mejor que no lo sepa. Como decía Otto von Bismarck: “con esas marullerías pasa como con las salchichas: es mejor no ver cómo las hacen". Dicen que una manzana podrida daña todo la caja de manzanas. ¡Qué vaina que no suceda al revés! Sería lindo que una hermosa, luchadora y justa legisladora como Mireya Lasso, purificara el enorme cajón de la Asamblea. Mi percepción me invita a repetir las palabras de George Orwell: “En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario." Mireya Lasso es una revolucionaria. Lástima que, como suele suceder, una legisladora tan formidable no será reelegida (¿recuerdan a Cortizo, a Carlos Iván Zúñiga, Keith Holder y Víctor Méndez Fábrega?), ya se encargarán de ella. A raíz de la sopa de ñajú que tomé, una voz no me deja en paz: “Anda», me dice, «antes de que se tuesten tus pensamientos en los rojos carbones del silencio, escribe la luz y las sombras de tus percepciones y sacúdelas al viento en una hoja de papel». Y eso hago. Nota. Recomendamos la lectura de mi libro "El archipiélago soñado" sobre el haber bibliográfico de Ernesto Endara. Lo tienen en la Biblioteca Nacional.
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